jueves, 23 de septiembre de 2010

Benedicto XVI beatifica al cardenal Newman y destaca su pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión


Benedicto XVI beatifica al cardenal Newman y destaca su pasión por la verdad, la honestidad intelectual y la auténtica conversión
Por SIC el 19 de Septiembre de 2010


Con la beatificación, esta mañana en el Cofton Park de Birmingham del cardenal John Henry Newman el Papa Benedicto XVI dio cumplimiento, según ha difundido Radio Vaticano, al motivo central de su visita de cuatro días al Reino Unido. El cardenal John Henry Newman, sacerdote de la Iglesia anglicana que, tras un laborioso proceso de discernimiento y de dudas, la abandonó a los cuarenta años para ser acogido en el seno de la iglesia católica. Newman ha sido un gran teólogo, predicador y estudioso de la Iglesia y paladín del ecumenismo.

Benedicto XVI ha empezado su homilía recordando que este domingo en particular representa también un momento significativo en la vida de la nación británica, al ser el día elegido para conmemorar el setenta aniversario de la batalla de Bretaña.

“Para mí, que estuve entre quienes vivieron y sufrieron los oscuros días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar con vosotros en esta ocasión, y poder recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca. Pienso en particular en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940. Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto”.

“Pero existe otra razón, más alegre, -ha afirmado el Papa- por la cual este día es especial para Gran Bretaña y para Birmingham. Éste es el día en que formalmente el Cardenal John Henry Newman ha sido elevado a los altares y declarado beato.

“Inglaterra tiene un larga tradición de santos mártires, cuyo valiente testimonio ha sostenido e inspirado a la comunidad católica local durante siglos. Es justo y conveniente reconocer hoy la santidad de un confesor, un hijo de esta nación que, si bien no fue llamado a derramar la sangre por el Señor, jamás se cansó de dar un testimonio elocuente de Él a lo largo de una vida entregada al ministerio sacerdotal, y especialmente a predicar, enseñar y escribir”.

En el beato John Newman, ha explicado el Santo Padre, “esta tradición de delicada erudición, profunda sabiduría humana y amor intenso por el Señor, ha dado grandes frutos, como signo de la presencia constante del Espíritu Santo en el corazón del Pueblo de Dios, suscitando copiosos dones de santidad”.

“El lema del Cardenal Newman, cor ad cor loquitur, “el corazón habla al corazón”, nos da la perspectiva de su comprensión de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios”.

El Evangelio de hoy afirma que ‘nadie puede servir a dos señores’, y “el Beato John Henry, en sus enseñanzas sobre la oración -ha dicho el Papa-, aclara cómo el fiel cristiano toma partido por servir a su único y verdadero Maestro, que pide sólo para sí nuestra devoción incondicional.

“El servicio concreto al que fue llamado el Beato John Henry incluía la aplicación entusiasta de su inteligencia y su prolífica pluma a muchas de las más urgentes “cuestiones del día”. Sus intuiciones sobre la relación entre fe y razón, sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad civilizada, y sobre la necesidad de un educación esmerada y amplia fueron de gran importancia, no sólo para la Inglaterra victoriana. Hoy también siguen inspirando e iluminando a muchos en todo el mundo”.

Luego, el Santo Padre ha rendido especial homenaje a la visión que sobre la educación tuvo el nuevo beato británico, y que “ha hecho tanto por formar el ethos, que es la fuerza motriz de las escuelas y facultades católicas actuales. “Firmemente contrario a cualquier enfoque reductivo o utilitarista, buscó unas condiciones educativas en las que se unificara el esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso”. El proyecto de fundar una Universidad Católica en Irlanda le brindó la oportunidad de desarrollar sus ideas al respecto. Benedicto XVI ha querido concluir su homilía “con una breve reflexión sobre la vida sacerdotal del cardenal Newman, como pastor de almas, leyendo un sermón suyo.

“Si vuestros sacerdotes fueran ángeles, hermanos míos, ellos no podrían compartir con vosotros el dolor, sintonizar con vosotros, no podrían haber tenido compasión de vosotros, sentir ternura por vosotros y ser indulgentes con vosotros, como nosotros podemos; ellos no podrían ser ni modelos ni guías, y no te habrían llevado de tu hombre viejo a la vida nueva, como ellos, que vienen de entre nosotros”.

“Newman -ha terminado diciendo el Papa- vivió profundamente esta visión tan humana del ministerio sacerdotal en sus desvelos pastoral por el pueblo de Birmingham, durante los años dedicados al Oratorio que él mismo fundó, visitando a los enfermos y a los pobres, consolando al triste, o atendiendo a los encarcelados”.

Al término de la ceremonia eucarística, durante el Ángelus, el Papa ha enviado un saludo especial a los fieles de Sevilla, donde ayer tuvo lugar la beatificación de la religiosa María Purísima de la Cruz.

Hermanos y hermanas en Jesucristo

Deseo enviar mi saludo al pueblo de Sevilla, donde ayer fue beatificada la Madre María de la Purísima de la Cruz. Que la Beata María inspire a las jóvenes a seguir su ejemplo de amor incondicional a Dios y al prójimo.

Luego, el Pontífice ha vuelto a hablar del ministerio pastoral y del espíritu de devoción y santidad del nuevo beato John Henry Newman, que cuando vino a vivir a Birmingham, dio el nombre de “Maryvale” a su primera casa en este lugar. El Oratorio que fundó está dedicado a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Y puso bajo el patrocinio de María, Sedes Sapientiae, la Universidad Católica de Irlanda.

“De muchas maneras, vivió su ministerio sacerdotal con un espíritu de devoción filial a la Madre de Dios. Meditando acerca de su papel en el desarrollo del plan de Dios para nuestra salvación, llegó a exclamar: «¿Quién puede apreciar la santidad y la perfección de Aquella que fue elegida para ser la Madre de Cristo? ¿Qué dones debió tener, quien fue elegida para ser el único familiar más cercano en la tierra al Hijo de Dios, la única a quien Él estaba obligado por naturaleza a venerar y admirar; la escogida para guiarle y educarle, para instruirle día a día, a medida que crecía en sabiduría y en estatura?»”

El Papa ha terminado su alocución invitando a rezar a los fieles por María, la agraciada, la venerada y, en la que, “buscamos lógicamente su intercesión en nuestras propias necesidades y las del mundo entero. Ahora, nos dirigimos a nuestra Madre Santísima con las palabras del Ángel y le confiamos las intenciones que llevamos en nuestro corazón”.

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