Sonríe, por favor. Parece que el coronavirus nos ha puesto un poco serios. Puede ser el aburrimiento de estar entre cuatro paredes, viendo siempre las mismas caras, los mismos cuadros, los mismos balcones de los vecinos, las mismas noticias… Y encima con la cara tapada que no se nos ve ni siquiera el gesto tímido de una alegría. Sin contar el hecho trágico de la muerte, que ha sido lo peor, lo mas incómodo ha sido no poder reírte con los de siempre. Yo por eso a la mitad del confinamiento me puse una película de Charlot que me alegró la tarde. Había visto antes el “ Séptimo sello” que terminó de darme la puntilla. Aunque uno pensaba que no habíamos llegado al drama del medievo con la pandemia de la peste. Uno se consuela como puede. Pero quiero hablar un poco de la alegría. Y la alegría profunda nace de la consideración de sentirnos lo que somos: h...