sábado, 29 de noviembre de 2008

DOS OBISPOS HABLAN DE TEMAS DE ACTUALIDAD

¿Tiene algo que decir la ética a la economía?
Por monseñor Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos
BURGOS, sábado, 28 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito monseñor monseñor Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos, sobre la actual coyuntura y la contribución de la ética.

* * *
Un obispo y un sacerdote tienen la misión de anunciar el Evangelio, no la de gestionar la economía y la política. Nosotros, además, carecemos de la competencia técnica necesaria para afrontar una materia tan compleja como la actual crisis económica y financiera. Pero esto no supone que debamos retirarnos a los cuarteles de invierno de nuestras sacristías y dejar que sean exclusivamente los "expertos" quienes digan la última y la penúltima palabra. La ética y la religión también tienen algo que decir.
Ante todo y sobre todo, porque la presente crisis es mucho más que un fenómeno económico o técnico. Para comprenderlo, basta advertir que la crisis económica está llevando a familias enteras a perder su piso, a quedarse sin empleo o con un sueldo que imposibilita hacer frente a la hipoteca; a que muchas personas pierdan su trabajo y a que otras muchas vean que se arruinan los ahorros y legítimas ganancias de toda su vida.
Por otra parte, a nadie se le oculta ya que en esta crisis han jugado un papel muy importante -a veces del todo determinante- la avaricia, la especulación, la explotación de los más débiles y unas prácticas fraudulentas que han llevado a ganancias desorbitadas y escandalosas de algunos dirigentes de empresa, así como a correr riesgos más allá de lo razonable.
Así mismo, ahora ya se ve que la mala conducta individual y sin control en la actividad del mercado afecta a la estabilidad de las empresas, de las naciones y de los hombres y mujeres de la sociedad en que vivimos. Hasta el punto que un hombre de negocios no sólo juega con el futuro de una gran empresa, sea o no multinacional, sino con la vida de mucha gente; a veces, incluso con la de toda una nación o continente.
Por otra parte, los gobiernos tienen la gravísima responsabilidad de procurar el bien común con profesionalidad, honestidad y justicia. Pues bien, "es un estricto deber de justicia impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales" (Juan Pablo II, encíclica Centesimus annus, 34). Habría que preguntarse si, en la presente situación, los gobiernos han logrado responder a tales necesidades fundamentales o han dejado hacer a las empresas económicas y financieras, sin más límites que sus propios intereses y las leyes del mercado. En cualquier caso, mirando al futuro los gobiernos han de dotarse de nuevos instrumentos de control y corrección en dichas entidades, para que no vuelvan a repetirse las causas y situaciones que han provocado la crisis actual.
Todo esto pone de manifiesto que el debate ético no puede quedar al margen de la solución de la actual crisis económica. La economía tiene, ciertamente, unas leyes propias y una legítima autonomía. Pero tiene una función social y el desarrollo económico nunca es un fin en sí mismo y ha de ir acompañado siempre de la responsabilidad social. Porque cuando se piensa que se puede mantener un desarrollo descontrolado, lo que suele ocurrir es que se llega a un callejón sin más salida que las tensiones sociales y los enfrentamientos entre las personas y grupos sociales.
Un hombre tan clarividente en tantos aspectos como Adam Smith, decía hace más de dos siglos, en su libro ‘Teoría de los sentimientos morales': "Se podría confiar en que los hombres buscaran su propio interés sin dañar indebidamente a la comunidad no sólo por las restricciones impuestas por las leyes, sino también porque ellos están sujetos a una limitación incorporada que se deriva de la moral, la religión, las costumbres y la educación".
En otras palabras: la economía y la política no son sólo asuntos técnicos, sino que también están regulados por la ética. Olvidarlo, sería suicida incluso para su propia pervivencia.

Esperanza alegre - Apostolado de la sonrisa
Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia
PALENCIA, sábado, 28 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, con motivo del primer domingo de Adviento.
* * *
Este domingo, 30 de noviembre, celebramos el primer aniversario de la publicación de la segunda encíclica de Benedicto XVI: "Spe Salvi" (Salvados en Esperanza). Precisamente este mismo día también, iniciamos el tiempo de Adviento, en el que la Iglesia renueva una vez más, la invitación a vivir la virtud teologal de la esperanza.
Tenemos que reconocer que, con frecuencia, en nuestra cultura se ha forjado una imagen un tanto "melancólica" de la esperanza. Parece como si identificásemos la esperanza con un suspiro que añora la realización de unos ideales, al mismo tiempo que los percibe como una utopía inalcanzable. Alguien dijo que la esperanza sin Dios (¿"esperanza laica"?), por mucho que se exprese en tonos poéticos, acaba por reducirse al lamento triste y nostálgico.
¿No es cierto, acaso, que en nuestras conversaciones hay una gran inflación de lamentos y de reivindicaciones estériles? Todo el mundo parece quejarse de todo. El "victimismo" se ha convertido en una actitud de vida, consistente en creernos destinatarios de todos los males, al mismo tiempo que nos hacemos ciegos para reconocer el bien e incapaces de agradecerlo. Así lo describía Martín Descalzo: "Antaño la hipocresía era fingirse bueno. Hoy en día, la hipocresía es inventarse dolores, teniendo motivos para estallar de alegría".
Pues bien, en este tiempo de Adviento que iniciamos, tiempo de espera gozosa en el Mesías, tenemos una ocasión de oro para crecer en la virtud de la alegría. Pero... ¿cómo es eso de considerar la alegría como una "virtud"? ¿No se trata acaso, de un estado emotivo, fruto de unas circunstancias cuyo control no está en nuestras manos? ¿Acaso no sería algo ficticio, el intento de procurar ser alegres "artificialmente"?
Los cristianos tenemos muchas razones para la alegría. La liturgia del Adviento nos las recuerda una y otra vez, ante el peligro de que los agobios de nuestra vida nos impidan disfrutar de ellas: "(...) cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo" (Oración colecta, Domingo II de Adviento), "(...) concédenos llegar a la Navidad -fiesta de gozo y salvación- y poder celebrarla con alegría desbordante" (Oración colecta, Domingo III de Adviento).
Ciertamente, la alegría es fruto de una Buena Noticia, pero no puede ser alcanzada sin librar antes una importante batalla interior. La alegría no es un estado anímico que nos sobreviene y nos abandona caprichosamente, sino que es un hábito que se adquiere con voluntad y perseverancia. Es el fruto del ejercicio de la penitencia interior, que nos lleva a mortificar tantas tristezas inconsistentes que pretenden imponerse a las razones para el gozo interior. Aunque nos puedan parecer incompatibles estos dos conceptos, no dudemos de que la "alegría" es la mejor "penitencia". Más aún, hemos de desconfiar de las penitencias que no nos lleven a superar nuestras tristezas y amarguras. La penitencia más perfecta es aquella por la que le ofrecemos a Dios y a nuestro prójimo una sonrisa transparente y perseverante, que solamente puede brotar de un corazón enamorado y agradecido.
Para resolver esta aparente paradoja, tal vez debamos redescubrir el auténtico sentido de la "penitencia", es decir, su sentido teológico. Decía Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, que "la penitencia realiza la destrucción del pecado pasado". No olvidemos que la tristeza se introdujo en nosotros como fruto del pecado; y que éste no será plenamente vencido hasta que no rescatemos la alegría. Rescatamos la alegría, sólo cuando hemos vencido el pecado.
La alegría cristiana que nace de la virtud teologal de la esperanza, nos permite relativizar las preocupaciones y hasta nuestras propias debilidades. La sonrisa humilde y el buen humor, resultan ser un arma espiritual de gran eficacia para vencer las tentaciones del Maligno. Al mismo tiempo, el "apostolado de la sonrisa" es uno de los testimonios más necesarios y convincentes en el momento presente.
Iniciamos en este domingo un nuevo año litúrgico. He aquí la primera súplica que la liturgia de la Iglesia dirige a Dios: "Aviva en tus fieles el deseo de salir al encuentro de Cristo que viene, acompañados por las buenas obras" (Oración colecta, Domingo I de Adviento). Lo sorprendente quizás sea descubrir que la primera "buena obra" que Dios nos pide, pueda ser... una sonrisa.

viernes, 28 de noviembre de 2008

LA ESPERANZA CRISTIANA FRENTE A LA DESESPERANZA PAGANA

Juan Manuel de Prada contrastó la esperanza cristiana frente a la desesperanza pagana
Domingo, 23 de noviembre de 2008





(María Pilar Rangel - CAMINAYVEN.COM) - El sábado 22 de noviembre en el Aula Magna del CEU intervino Juan Manuel de Prada dentro del X Congreso de Católicos y Vida Pública. Este Congreso ha sido transmitido por Radio María en directo y por Internet a nivel mundial.

Juan Manuel de Prada comenzó hablando de la Esperanza cristiana, lema de este Congreso y de la esperanza de los cristianos en una época de descristianización. Recordó a Leonardo Castelani, sacerdote argentino con una obra literaria extensa, comparable con Chesterton y posiblemente mejor escritor católico de lengua española de la época. Recordó como este autor en su obra “La desesperación pagana” hace un análisis radical de la tragedia del hombre contemporáneo, donde la desesperación es la raíz del suicidio.

Frente a ello, la reflexión sería la siguiente: “¿La desesperación que contamina el ambiente de nuestra época nos habrá contagiado a nosotros? ¿Tenemos una razón para vivir?

Los signos de nuestro tiempo no siempre acompañan esta afirmación. Nuestro tiempo nos ofrece signos contradictorios a la esperanza. La pregunta sería la siguiente: ¿Por qué existe tanto sufrimiento si defendemos la causa de Dios? Cristo nunca prometió el triunfo en esta vida, pero si que habría una gran apostasía previa al gran triunfo. Los signos de la derrota son constantes, se cumple el Apocalipsis. La batalla contra la fe se ha cobrado muchas victorias. La bestia ha vencido muchas veces hasta nuestro tiempo. Los hijos de las tinieblas son mas astutos que los hijos de la luz. En medio de esas derrotas, el demonio hace una gran olla pero se le olvida poner la tapa, los que tenemos fe tenemos la carta de la Resurrección.

Chesterton afirmaba como los que tenemos fe somos los que mas vamos a sufrir porque hemos sido elegidos para probar el mismo vaso de dolor que probó Jesús. Dice el Evangelio: “A ti que eres tibio, ni frío ni caliente, te vomitaré por mi boca”. El calor es la esperanza nutrida por la fe. La tibieza es el clima en el que vivimos. Esta tibieza es conservar los ropajes católicos carentes de sustancia que se apropia de nosotros motivado por el clima de desesperación. El catolicismo tibio que cree en un Dios muy buenecito y que por tanto lo va a ser siempre. ¿Es este el Dios de la desesperación de nuestra época?.

Cuando leemos el evangelio vemos que ese Dios permite que suframos y que nos acerquemos demasiado al infierno, que bebamos de la misma copa que El bebió. Es el Dios del Libro de Job. Sin embargo, se vende todo lo contrario, el todo vale como triunfo de la sociedad pagana. Podemos hacer lo que nos de la gana porque Dios nos va a acoger siempre. Al final lo que subyace es que la vida se puede seguir sin Dios, todo da igual, de ahí surge esa tibieza que triunfa en nuestro tiempo.

No existe esperanza cristiana ni de salvación real cuando excluimos el horizonte escatológico. Estamos muy contaminados por el naturalismo filosófico: “El hombre es bueno por naturaleza” y por el vago idealismo espiritual del Dios buenecito que nos hemos inventado. Parecería que la desesperación pagana también hecha sus raíces en nosotros.

Benedicto XVI en la Encíclica “Spe salvis” afirma que los cristianos tienen un futuro porque nuestra vida no se acaba en el vacío. La desesperación nace del pensamiento de que la vida no vale nada. Afirmamos que hay otra vida, pero no de forma rotunda, por eso la sal se vuelve sosa.

La Parusía, la segunda venida de Dios, dogma que rezamos en los artículos del Credo permanece ausente en la predicación, en las catequesis, sin embargo, son dogmas de fe que constituyen la Esperanza cristiana, silenciada a veces por los propios católicos. La visión del juicio final es mal vista por muchos católicos.

La esperanza cristiana es preparatoria para esa segunda venida. Tenemos la obligación de predicar esa segunda venida. El martirio hoy nos llegará en forma de burla o escarnio.

Caminemos hacia el sol de la inmortalidad contra la desesperación de nuestra época, siendo la sal que sale el mundo.
FOTOS: http://www.caminayven.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=118

ANUNCIO DE UNA CLINICA ABORTISTA EN EL PERIODICO DE DERECHAS "LA RAZÓN"

Anuncio a toda página de la abortista Isadora en el suplemento de salud de La Razón
En los contenedores de esta clínica se hallaron restos humanos mezclados con residuos sanitarios
El suplemento semanal del diario La Razón Vida Sana incorporaba este miércoles 26 de noviembre un publi-reportaje a toda página de la clínica abortista Isadora con una amplia información de las ofertas del centro -“un referente en Interrupción Voluntaria del Embarazo”, según el subtítulo-, cuatro fotografías y los datos de contacto.
“Su equipo médico-ginecológico fue el primero que realizó abortos legales en España, siendo por tanto uno de los más experimentados en la práctica de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) de alto y bajo riesgo, un área de especialización en la que Clínica Isadora destaca por ofrecer las máximas garantías de salud a la mujer y por empatizar con sus inquietudes y emociones”, señala la introducción del reportaje, en la página 20 del suplemento de anuncios editado y producido por Estudios de Prensa, S.L. y distribuido por toda España encartado con el diario La Razón.

El anuncio contrasta con la línea editorial del periódico, cuyo director, Francisco Marhuenda, ha declarado recientemente que La Razón es un periódico de derechas “sin complejos”.

Un artículo de opinión de Cristina López Schlichting publicado el año pasado en el diario incluia incluso la siguiente referencia explícita a la clínica Isadora: “De fondo ha ido creciendo una atonía moral que permite, por ejemplo, que los cadáveres de fetos de siete u ochos meses sean arrojados en la clínica Isadora de Madrid a los cubos de basura contraviniendo todas las disposiciones sanitarias, que establecen que dichos cuerpecillos sean enterrados o incinerados”.

La clínica Isadora también ha aparecido, por sus supuestas irregularidades, en otros medios de comunicación. En 2007, salieron a la luz diversas fotografías de restos de fetos mezclados con residuos sanitarios hallados por la Guardia Civil en los contenedores usados por Isadora.


Entonces, el juzgado 47 de Madrid solicitó a la Consejería de Sanidad un informe detallado de las últimas inspecciones en Clínica Isadora y la Agencia de Protección de Datos se comprometió a actuar de oficio por el supuesto descuido de datos sensibles para muchas mujeres.

LA LIQUIDACION DE LOS PADRES

La liquidación de los padres
Inexorable y además rápidamente, en España se está demoliendo el papel insustituible y socialmente valioso de los padres. Se hace de una manera contradictoria, porque al mismo tiempo se les reclama que asuman sus responsabilidades en el rendimiento escolar de los hijos. Pero ¿cómo van a hacerlo si el entorno social sopla en sentido contrario, bastantes no saben cómo llevarlo a cabo, algunos no quieren y las leyes y la acción de gobierno empuja en la dirección opuesta?

El primer dato de esta historia es un tanto lejano, empezó en 1995 con una de las grandes modificaciones del Código Penal. Allí quedó establecido con el voto prácticamente unánime del Congreso de los Diputados que la edad de emancipación sexual se producía a partir de los 13 años. Alcanzado este periodo, ningún padre, ninguna madre, puede exigir un determinado comportamiento sexual a sus hijos. Al menos no, legalmente, y si lo hacen pueden incurrir en responsabilidades penales.

Es una contradicción extraordinaria. Se necesitan 18 años para votar, para conducir un coche, para beber alcohol, para fumar. Uno no tiene plena libertad para casarse hasta alcanzar aquella mayoría, pero sin embargo en la relación sexual, la libertad del menor es absoluta, como si fuera mucho más peligroso beberse una cerveza que acostarse con la compañera o el compañero de turno.

Los padres de este país, la gran mayoría, ni se enteraron entonces ni lo saben ahora. Los padres, como los demás ciudadanos, forman parte en una gran medida de ese gran problema que es la falta de conciencia cívica, el desinterés por el funcionamiento de la colectividad que conlleva seguir las leyes y forjar una opinión propia sobre sus consecuencias, además de buscar cauces de participación para expresar su punto de vista.

En este proceso de disminución de la capacidad de obrar de los padres, el Colegio de Médicos de Barcelona se sacó un extraño artilugio de la manga –que debidamente impugnado la judicatura desmontó- que consistía en introducir en su nueva versión del código deontológico la figura del “adolescente maduro”, un personaje que pertenece a la categoría tan peligrosa de los universales abstractos. Su madurez tenía como único juez al médico y era éste el que decidía bajo el criterio deontológico si informaba a los padres o no de lo que sucedía a su hijo. Naturalmente cuando el afectado salía de la consulta, el paquete del problema lo llevaba a su casa, con sus padres, ignorantes de la cuestión, mientras que el médico se iba a la suya a vivir y trajinar con sus propios problemas.

Y ésta es la lógica de todo el asunto. Los que soportan la carga de los problemas que puedan generar los hijos son, en la inmensa mayoría de casos, los propios padres, y quienes literalmente meten mano en todo esto, son los gobiernos de turno, sus instancias delegadas, los ayuntamientos, determinadas corporaciones profesionales y tuti cuanti. Todo el mundo se cree en el derecho de actuar y restringir la capacidad de decidir de los padres. Lo que necesariamente comporta una progresiva merma de su responsabilidad.

Una culminación de todo este proceso se produjo con las modificaciones del Código Civil, para hacer posible el matrimonio homosexual. Al erradicar el concepto de padre y madre (también se hizo con el de hombre y mujer) y sustituirlo por el de progenitor. En España, civilmente el ser padre y madre es una categoría secundaria.

Algunos ayuntamientos y Comunidades Autónomas posteriormente, entraron a saco en el tema creando servicios de asistencia para cuestiones relacionadas con el sexo y la droga que en ningún caso tenían en cuenta la obligación de informar a quienes tienen la responsabilidad de aquellos adolescentes.

En este desmadre la Agencia de Protección de Datos de Madrid, según informaba La Gaceta, ha hecho una nueva aportación proponiendo una norma: los padres no podrán conocer las calificaciones escolares de sus hijos si son mayores de 16 años, porque consideran que esto vulnera la intimidad. Como la enseñanza obligatoria se extiende hasta los 16 años, a partir de esta edad la patria potestad debe hacerse compatible con la autonomía del hijo y el libre desarrollo de su personalidad. Es decir, los padres deben alimentar, cuidar, acoger a sus hijos, pagarles los estudios y sus gastos, pero en ningún caso pueden tener una información directa de su rendimiento escolar, y no solo de esto, porque con la interpretación que hace la agencia de protección de datos el hijo de 16 o 17 años puede vivir legalmente al margen de manera absoluta de los criterios de sus padres.

Seamos serios, todo esto es una burla a la patria potestad, no puede haber un desequilibrio tan brutal entre la exigencia de responsabilidad hacia los hijos y la falta de capacidad legal de los padres para actuar. El Gobierno, el Estado, en su afán de legislar hasta la alcoba está destruyendo la autonomía de la familia para regirse por sí misma. Ninguna ley podrá suplir la capacidad de un padre y una madre para intervenir en la educación, es decir en la vida de su hijo. Porque educar es eso, guiar, acompañar y ¿cómo resulta posible tal tarea si el campo de información y actuación está tan restringido?

Lo peor de todo no son estas normas y esta interferencia, con ser terriblemente malas. Lo peor es que estas cuestiones quedan fuera de la agenda política, no son importantes para ningún partido, y cuando aparecen es para legislar contra los padres. Sin darse cuenta que de esta manera los fundamentos que hacen posible una sociedad cívica y bien formada se desintegran.
J. Miró i Aldevor

ADOPCION. AL ENCUENTRO DE LA VIDA

“Adopción. Al encuentro de la vida”
Entrevista con la periodista María Ángeles Fernández
MADRID viernes 28 de noviembre de 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Este miércoles se presentó a los medios de comunicación el libro "Adopción. Al encuentro de la vida", escrito por la periodista María Ángeles Fernández, directora de los programas "Últimas Preguntas"y "Frontera", ambos en Radiotelevisión Española.
Además de la autora, en la presentación intervinieron el actor Eduardo Verástegui, protagonista de la película "Bella", y Luis Fernando Vílchez, profesor de Psicología Evolutiva de la Universidad Complutense de Madrid.
Conversamos con María Ángeles Fernández sobre algunos aspectos de este libro publicado por la editorial San Pablo.
--Es un libro en el que se habla mucho de la apertura a la vida.
--María Ángeles Fernández: Para mí la adopción, como la maternidad o la paternidad biológica es eso, apertura a la vida. Los padres somos un medio de Dios para la vida. En el caso de serlo mediante la adopción la diferencia es que los niños han nacido de otros padres que por alguna circunstancia no les han podido atender y somos otros los que continuamos ese camino.
--¿Cómo se toma esa decisión?
--María Ángeles Fernández: Yo lo vivo, clarísimamente, como una vocación: la de ser madre. Para mí es una llamada que viene del Amor y a la que se da respuesta a través del amor al servicio de la vida. Llega un momento en el que decides dar respuesta concreta a esa llamada y a partir de ahí comienza un proceso que es como una gestación. Igual que una gestación biológica, también con algunos problemas y dificultades, pero siempre maravillosa porque estás en estado de buena esperanza. Mientras el niño que será tu hijo crece en cualquier lugar del mundo, tú también vas creciendo, vas madurando y te vas preparando para el encuentro y esa vida que vamos a iniciar juntos.
--Pero, ese tiempo de espera la mayoría de las veces es muy largo...
--María Ángeles Fernández: Demasiado largo. Sobre todo por los niños que están esperando en un orfanato. Comprendo que los padres necesitamos un tiempo de gestación, como te decía antes, pero hay que agilizar los trámites porque no es justo que los niños esperen tanto tiempo.
--¿Cómo está planteado el libro?
--María Ángeles Fernández: He tratado de describir cronológicamente el proceso de adopción, desde que el matrimonio o la persona se plantean adoptar un niño hasta que el pequeño está en casa, crece y un día sugiere a sus padres que quiere conocer el lugar donde nació, es decir, indagar en sus orígenes. Así, en la primera parte, abordo temas como las decisiones que hay que tomar al inicio (país de origen, edad, etc.) y los duelos que, en ocasiones, se han de superar; cómo vivimos el largo tiempo de la espera de un modo activo, etc.
En la segunda parte trato cuestiones como el encuentro entre los padres y el niño, la vinculación afectiva, algunas alteraciones psicológicas o físicas que puede presentar nuestro hijo, etc. He contado con los testimonios de muchas familias y también con las experiencias y los estudios de médicos, psicólogos, maestros, juristas, trabajadores sociales, etc. A lo largo de todo el libro trato de ponerme tanto en el lugar de los padres como en el del hijo, sobre todo desde el punto de vista de los sentimientos, las emociones. La adopción, desde luego, es mucho más que unos trámites burocráticos.
--¿El libro está dirigido a personas o matrimonios que quieren adoptar?
--María Ángeles Fernández: No solamente. Es un libro pensado también para los abuelos, los tíos, los amigos de los futuros papás y, como no, para los maestros, los médicos... Es decir, para cualquier persona que en algún momento se relaciona o se puede relacionar con una familia que se amplía a través de la adopción. La adopción es una realidad cada vez más grande, pero de la que aún se desconocen muchas cosas y de la que aún existen muchos tópicos.
--¿Por ejemplo?
--María Ángeles Fernández: Pues hay mucha gente que dice: "¡qué obra de caridad vas a hacer!". No, no es eso. Yo voy a ser madre, no una ONG. Yo voy a ser madre de una niña, no la voy a apadrinar, ni voy a hacer voluntariado. Aquí yo me implico de otro modo, contraigo una responsabilidad para toda la vida: voy a ser su madre. También existe la creencia errónea de que todos los niños que han sido adoptados, fueron abandonados por su familia biológica.
Las causas por las que un niño queda bajo la tutela de una Administración son muy variadas: malos tratos, explotación laboral, negligencia,... pero en muchas ocasiones lo que ocurre es que su madre no puede hacerse cargo de su crianza y educación. En este caso, creo que es justo reconocer la generosidad y el amor de esas mujeres que, a pesar de las enormes dificultades, deciden llevar a término su embarazo, sabiendo que no podrán hacerse cargo de su hijo, para después entregarlo en adopción y que pueda vivir en una familia.
--Y, en su caso, ¿qué papel juega la fe?
--María Ángeles Fernández: Si trato de que la fe esté presente en todos los órdenes de mi vida, ¡cómo no lo va a estar en algo tan importante como la maternidad! Existe un proverbio chino, muy usado por los padres que esperan a sus hijos, que habla de un hilo rojo que los une, ese hilo se puede tensar, pero nunca se rompe. Yo digo que me siento unida a mi hija, no por un hilo, sino por unas Manos que nos aprietan bien fuerte, a ella que está en México y a mí en España, y que cada día nos unen un poco más. Espero que nunca nos suelten...
--En el libro habla usted de los vínculos del amor, que comienzan a establecerse prácticamente desde el primer momento de iniciar los trámites...
--María Ángeles Fernández: Claro. Es que lo que comenzó siendo un deseo poco a poco se va convirtiendo en amor hacia un niño cuya presencia no sentimos físicamente, que tal vez tendrá unos rasgos muy diferentes a los nuestros, pero que va a ser nuestro hijo. Como dice Saint-Exupéry en "El Principito", sabemos que "no es uno más entre cien mil chiquillos, para nosotros es único en el mundo, como nosotros lo seremos para él". Este vínculo comienza a formarse sin la presencia física del niño, pero hay elementos externos que, desde el punto de vista emocional, ayudan a establecer esos lazos: la relación con otras familias, con el país de origen del pequeño, que es la cuna de nuestro hijo, etc. Después, tras el encuentro de padres e hijo, ese vínculo se va fortaleciendo día a día. Es cuando, realmente, adoptamos a nuestro hijo y, muy importante también, él nos adopta a nosotros como padres.
--A veces, ese proceso no es fácil...
--María Ángeles Fernández: Efectivamente, puede no ser fácil. En las adopciones hay un porcentaje de fracasos del que no se habla apenas, pero es bueno conocer qué ocurre para tratar de poner soluciones y evitar un nuevo abandono. Los niños vienen con una mochila, la de su pasado, repleta a veces de experiencias negativas que pueden provocar unas conductas que hay que reconducir. Y, en ocasiones, somos los padres los que tenemos unas expectativas irreales respecto a nuestro hijo que, obviamente, debemos recomponer.
--¿Qué ocurre si el niño dice que quiere conocer sus orígenes?
--María Ángeles Fernández: Pues que es totalmente normal y los padres debemos apoyarle en esa tarea. Desde el primer momento hay que vivir y hablar de la adopción con toda naturalidad. Todos hemos de reconciliarnos con el pasado y, sobre todo, con esas personas, sus primeros padres, que no supieron o no pudieron atenderle. El odio, el recelo y la amargura son piedras enormes en el camino del amor. La decisión del niño de visitar el lugar donde nació e, incluso, conocer a su familia biológica, debe ser libre y personal, pero los padres debemos acompañarle en esta tarea, ayudarle a encajar las piezas que faltan en el puzzle de su vida.
Por Jaime Septién

miércoles, 26 de noviembre de 2008

SEXUALIDAD, AMOR Y PERSONA

Sexualidad, amor y persona
La experiencia sexual, al reducirse a una simple función biológica, a un juego intranscendente y sin profundas implicaciones personales, se deforma y deshumaniza, pierde su intimidad y quienes la realizan se hacen incapaces de un compromiso personal no sólo en el acto sexual, sino también en su desarrollo afectivo y en su vida familiar.
Pedro Trevijano

Parto de la idea de la sexualidad que nos da el Catecismo de la Iglesia Católica: “La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro” (nº 2332).

La sexualidad es un elemento básico de la persona. Comienza con el inicio de la vida y se desarrolla a lo largo de toda ella. Dios no ha hecho el hombre para que esté solo (Gén 2,18) y no podemos alcanzar nuestra plenitud biológica sin entrega mutua, ni el instinto sexual se desarrolla adecuadamente sin el amor, es decir sin que participe todo el ser humano, en lo espiritual y en lo corporal. El amor es un don de Dios que se expresa habitualmente, aunque no exclusivamente, en el encuentro entre un hombre y una mujer, alcanzando la sexualidad su pleno significado cuando se mueve en un plano superior al meramente biológico o instintivo y se convierte en expresión de la mutua donación personal del hombre y de la mujer hasta la muerte, que hace que ambos avancen juntos por el camino de la madurez y la realización personal.

Pero puede suceder también que no seamos capaces de utilizar nuestra sexualidad correctamente, y esto sucede cuando la separamos del amor y la hacemos una simple satisfacción de nuestros instintos. Practicar sexo sin duda es divertido, pero nuestra sexualidad es mucho más que eso. Ante la sexualidad, aunque pueda parecer paradójico, son tan perniciosas, incluso para la salud mental, las actitudes basadas en la mera prohibición o represión, como aquellas otras que defienden el permisivismo total. Se habla mucho de sexo, pero no siempre correctamente, porque muchos lo consideran al modo de una cosa u objeto del que puedo hacer cualquier uso y se silencia su verdadero significado, pues el sentido de nuestra vida es amar y ser amados, y ello supone que también el sexo debe estar al servicio del amor. Sobre este tema existe mucha información, pero se da muy poca formación al respecto. La posibilidad de actuar mal, de pecar, de hacer un uso egoísta y posesivo de la sexualidad, es una realidad presente pero que nos enseña también que somos personas responsables y libres. Por ello, la verdadera libertad sexual, la que sirve a nuestro desarrollo integral, no piensa que en materia de sexualidad todo vale, sino que une sexualidad y amor, siendo la comunión matrimonial entre un hombre y una mujer la forma correcta de ejercitar la sexualidad, ya que “debe mantenerse en el cuadro del matrimonio todo acto genital humano” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona Humana nº 7), pues requiere poder disponer de uno mismo a fin de que sea una entrega plena y responsable a otro. El dominio de sí mismo y la autodisciplina no significan esclavitud y ambas son necesarias en el amor. En consecuencia, la madurez sexual es una conquista fruto de una educación seria y convincente en valores que se aceptan libremente y se viven responsablemente gracias al empeño personal, ya que en la sexualidad de cualquier persona hay un enfrentamiento entre la entrega generosa hacia el otro y el afán egoísta de posesión y dominio y, por tanto, no es infrecuente que, aunque alguien sea persona de edad adulta, e incluso tenga una gran inteligencia y una formación intelectual muy sólida, se encuentre muy lejos de llegar a esa madurez.

Los medios de comunicación confunden con frecuencia sexualidad con genitalidad, que hace referencia a las expresiones físicas de la sexualidad, mostrándonos cómo el sexo puede ser utilizado como vehículo de expresión de toda clase de instintos y temores emocionales: agresividad, hostilidad, búsqueda de prestigio, dominio etc. En nuestros tiempos, para muchos el sexo es fundamentalmente un placer que hay que separar de la procreación de hijos e incluso del matrimonio, habiendo contribuido poderosamente a este nuevo punto de vista las industrias de la contracepción al facilitar las no consecuencias inmediatas de la relación sexual, con el consiguiente aumento de los encuentros sexuales. La experiencia sexual, al reducirse a una simple función biológica, a un juego intranscendente y sin profundas implicaciones personales, se deforma y deshumaniza, pierde su intimidad y quienes la realizan se hacen incapaces de un compromiso personal no sólo en el acto sexual, sino también en su desarrollo afectivo y en su vida familiar: si la relación sexual no tiene nada que ver con el amor, se olvida de su verdadero sentido y cae en la trivialidad e insignificancia.

En la raíz de este fenómeno está una concepción del hombre que considera a éste dueño sin condiciones de su propio cuerpo y de la realidad que le rodea, pero las leyes de la biología y muy especialmente las leyes del corazón continúan actuando y muchos descubren muy a su pesar, pues quedan terriblemente heridos, que el sexo simplemente como diversión no lleva ni al bienestar ni a la felicidad y es que el correcto desarrollo de nuestra sexualidad forma parte del desarrollo general de la persona.

En cambio nuestra fe nos enseña que el hombre es una criatura que ciertamente vale la pena, puesto que, como nos dice san Pablo, Dios nos quiere y somos hijos suyos por adopción. Y en lo referente a la sexualidad no olvidemos que para muchísimas personas la decisión más acertada de su vida fue casarse con quien se unieron en matrimonio, decisión que ha llenado su vida de sentido, amor, y dentro de los límites humanos, felicidad.

Pedro Trevijano, sacerdote

ABORTOS EN ESPAÑA

el Instituto de Política Familiar presenta en la subcomisión los datos vergonzantes sobre el aborto en España desde que este crimen se legalizó en 1985
1.122.544 democráticos abortos, en sólo 23 años

Noticias relacionadas
Se abren las sesiones de trabajo de la subcomisión del aborto
Monseñor Sgreccia: "La Iglesia no dejará que los políticos se arroguen el derecho a la vida y la muerte"
La Federación Provida recuerda que la vida es un "derecho universal que no admite excepciones"
Redacción Madrid. 25 de noviembre.

El informe "El Aborto en España: 23 años después (1985-2008) será presentado hoy en la Subcomisión Parlamentaria sobre el aborto por el Instituto de Política Familiar (IPF) coincidiendo con el día Internacional de la Violencia contra la Mujer. Y es que los 1.122.544 abortos realizados desde que se legalizó en el año 1.985 lo han convertido en la principal causa de violencia contra la mujer, informa la Cadena Cope.

El IPF DEMANDA LA REVISÓN DE LA LEY ACTUAL LEY DEL ABORTO ELIMINADO LOS EFECTOS QUE OCASIONAN EL "COLADERO" ACTUAL.

Coincidiendo con el Día Internacional de Violencia contra la Mujer, el Instituto de Política Familiar (IPF) presentará hoy en la Subcomisión Parlamentaria sobre el aborto el informe "El aborto en España: 23 años después". España es junto con Grecia el único país de la UE que no pone límites de tiempo al supuesto de "riesgo psicológico de la madre" lo que originado un "coladero" y provocando la explosión del número de abortos y que sea usado como método anticonceptivo.

En dos de cada tres países (16 países, el 60% ) de la Unión Europea (Integrada por 27 países) el aborto; ó se necesita siempre algún tipo de causa/supuesto penalizador, ó es ilegal. Además, Europa tiene en su gran mayoría legislaciones en las que es necesario un periodo de reflexión, con certificado/consulta médica y reconociendo explícitamente el derecho a la objeción de conciencia

Los efectos de un "coladero" como la actual ley del aborto no se evita con el desarrollo de una ley que sea un coladero mayor – y que incrementaría el número de abortos- sino removiendo las causas que lo originan ha señalado Eduardo Hertfelder- presidente del Instituto de Política Familiar (IPF). Es preciso una verdadera apuesta por la mujer y la infancia que pasa por la revisión de la ley actual y la implantación de medidas de apoyo destinadas a la mujer embarazada, el aumento de los recursos públicos tanto de organismos como de dotaciones presupuestaria y el desarrollo de una verdadero política de información a la mujer embarazada.

Y es que el aborto no solo se ha convertido en la principal causa de mortalidad (1.122.544 abortos desde el año 1985) sino que, además, se ha convertido en la principal causa de violencia contra la mujer, por lo que desde el IPF, en el día internacional de la Violencia contra la mujer "reclamamos al gobierno la inclusión expresa del aborto como causa de violencia contra la mujer", prosigue Herfelder.

Y lo más preocupante es que mientras que en dos de cada tres países de la Unión Europea el aborto ó se necesita siempre algún tipo de causa/ supuesto despenalizador ó es ilegal, el Gobierno esté apuntando a una ampliación mayor del aborto. Con ello el gobierno no solo legisla de espalda a la mujer y a la infancia sino también de espalda a Europa.

Algunas de las conclusiones del Informe "El aborto en España: 23 años después (1985-2008)", son:

1. El aborto es un drama para la mujer de enorme magnitud, que está creciendo vertiginosamente y provocando que 1 de cada 6 embarazos termine en aborto…

101.592 abortos en el 2006, es decir, 1 aborto cada 5 minutos y 278 abortos al día. En el 2007 se habrán superado los 110.000 abortos.

El crecimiento del 100% en los últimos 10 años hace que España sea el país de la UE27 con mayor crecimiento.

2. Y convirtiendo al aborto en la principal causa de violencia contra la mujer

Desde 1985 se ha superado el millón cien mil abortos acumulados y que habrá superado el millón doscientos mil en el 2007.

3. Los países de la Unión Europea han desarrollado legislaciones sobre el aborto con unas determinadas características comunes:

a. Necesidad siempre de Causas/supuestos despenalizadores para abortar. En 2 de cada 3 países se necesita siempre y el resto en la mayoría de las ocasiones.

b. El aborto se considera ilegal pero despenalizado en determinados supuestos.

c. Los países que permiten "riesgo psicológico para la madre" lo limitan generalmente a 12 semanas.

d. Reconocimiento explícito de la Objeción de Conciencia (3 de cada 4 países).

e. Necesidad de un Periodo de reflexión (generalmente de 1 semana en los países de la UE15).

f. Es necesario la Consulta médica y/o certificado médico.

4. La legislación actual española sobre el aborto es un auténtico "coladero"…

España es, junto a Grecia, el único país de la UE27 que no pone "ningún límite de tiempo" al supuesto del "riesgo psíquico de la madre".

5.… que ha provocado: La explosión en el número de abortos y el hecho de que el aborto sea usado, además, como método anticonceptivo (1 de cada 3 mujeres que abortó en el 2006 ya lo había hecho antes).


Las propuestas del Instituto de Política Familiar

1. Que la subcomisión parlamentaria del Congreso reclame al Ministerio de Sanidad con carácter de urgencia la publicación de los datos del 2007.

2. Revisión de la ley actual con, al menos, los siguientes puntos:

• Eliminación del supuesto "riesgo psicológico de la madre" por ser la causa principal del actual "coladero" de la ley.
• Establecer un periodo de reflexión de al menos 1 semana para acceder al aborto.
• Que el aborto sean firmado por 2 médicos de la Seguridad Social tras un análisis y tras recibir apoyo psicológico de un centro de atención a la mujer embarazada y/o Red de Madres.
• La implementación/potenciación/creación los centros de atención a la mujer embarazada y/o Red de Madres.
• La regulación del consentimiento informado especifico en materia de aborto que incluya la información a la embarazada sobre las secuelas que un aborto puede dejar para la salud física y psicológica de la mujer

3. La inclusión expresa del aborto como violencia contra la mujer.

4. Ayuda directa universal al embarazo de 1.125 euros (correspondiente a una paga de 125 euros durante 9 meses) que se pagará a las 22 semanas del embarazo.

5. Posibilidad de percepción por adelantado- a partir de la 22 semana de gestación- de la paga de los 2.500€ de ayudas por nacimiento.

6. Programa especifico de ayuda a la adolescente embarazada e inmigrante para afrontar los singulares problemas que un embarazo puede plantear a estos dos grupos sociales especialmente indefensos.

7.Destinar línea presupuestaria específica a las ONG´s que se dediquen a la ayuda a la mujer embarazada.

8. Compromiso de transparencia por parte de las Administraciones Públicas, que deben proporcionar los datos de abortos dentro del primer trimestre del siguiente año.

martes, 25 de noviembre de 2008

LA CONVERSION DE GRAMSCI

Gramsci, fundador del partido comunista italiano, se convirtió al cristianismo antes de morir
El fundador del Partido Comunista Italiano (PCI), Antonio Gramsci (1891-1937), se habría convertido al cristianismo poco antes de morir, según reveló esta mañana el arzobispo y penitenciario emérito de la Santa Sede, Luigi De Magistris.
25 Noviembre 08 - ITALIA - EUROPA PRESS
En el marco de la presentación de un libro, De Magistris concretó que Gramsci tenía en su habitación una imagen de santa Teresita del Niño Jesús y que había pedido besarla cuando se hallaba en el lecho de muerte. Asimismo, afirmó que, antes de expirar, recibió los últimos sacramentos.
Aunque ya existían rumores sobre la posible conversión de Gramsci, la noticia creó hoy gran sensación en Italia y fue ampliamente divulgada por los principales medios de comunicación.
No obstante, desde la Fundación Instituto Gramsci, el filósofo y ex parlamentario comunista Beppe Vacca, que actualmente preside esta institución, señaló que ninguno de los numerosos documentos conservados sobre la muerte del político menciona su decisión de convertirse.

lunes, 24 de noviembre de 2008

CRUCIFICANDO NIÑOS

JUAN MANUEL DE PRADALunes, 24-11-08
UN juez ha ordenado quitar al Crucificado de las paredes de una escuela, aduciendo absurdamente que su exhibición conculca la libertad ideológica y de culto. Escribíamos el otro día que el odium fidei se cubre con la careta de los sacrosantos derechos y libertades, que no son sino designaciones melifluas y eufemísticas con las que se evita llamar por su nombre a quien los antiguos bautizaron con nombres menos perifrásticos: Moloch, Baal, Plutón, Mammón, etcétera. Se supone que los niños van a la escuela para aprender; y Aristóteles dejó escrito que lo único digno de saberse es el athanatízein, el des-mortalizarse, el superar la mortalidad. Y esto es lo que nos enseña el Crucificado: que la muerte no tiene imperio sobre el hombre, que la razón de nuestra andadura terrenal no es otra que el triunfo de la vida. Cuando se sabe esto, todo lo demás cobra sentido. Pero los apóstoles de la desesperación nos quieren cada vez más muertos; y para ello se esfuerzan en crucificarnos desde la infancia. Y es que, en efecto, a un niño le basta mirar al Crucificado para saber quién es y de dónde viene, también hacia dónde va; y basta apartar de su contemplación a ese Crucificado para que el niño no sepa lo que es y esté preparado para ser lo que otros quieren que sea.
El gran Leonardo Castellani, en un artículo titulado «Cultura al revés» que el lector curioso puede hallar en la antología Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI (LibrosLibres), avizoró hace más de sesenta años el propósito verdadero que anima a los apóstoles de la desesperación, cuando se ponen a quitar los crucifijos de las escuelas. Ese propósito no es otro que despojar de sentido la transmisión cultural. A un niño que tiene ante sí una pared desnuda no le queda otro remedio sino aburrirse (esto es, desesperarse), mientras su maestro le explica -pongamos por caso- qué es un archipiélago; pues esta palabra le suena a chatarra oxidada. En cambio, para un niño que tiene ante sí un Crucificado, cuando se le explica qué cosa es un archipiélago, esta palabra suena como un címbalo de plata: porque el archipiélago es Lepanto. Y lo que los apóstoles de la desesperación pretenden es que la transmisión cultural, como la vida misma, sea un acopio de datos inconexos; porque el conocimiento, cuando no se puede reducir a un principio, se convierte en una mercancía fiambre, y por lo tanto en un enojoso embrollo (por no decir una colección de mentiras horrendas, pues nada hay tan falso como las verdades desarraigadas de sus primeros principios) que no hace sino agudizar la conciencia de que la vida carece de sentido. En cambio, el conocimiento reducido a sus principios nos permite percibir el denominador común que se esconde detrás del fárrago de datos con que nos apedrean; y entonces, a la luz de ese denominador común, los añicos del conocimiento se ensamblan, se robustecen mutuamente, forman una amalgama que nutre de significación la vida.
Ese Crucificado es el denominador común que hace inteligible el acopio de datos que un niño recibe en la escuela. Nada de lo que es digno de saberse puede llegar a entenderse si se escamotea al Crucificado: la vida, de súbito, se convierte es un silogismo sin antecedente. Y esto, que puede predicarse de la vida en general, cobra un sentido más hondo referido a la existencia española. Todo lo que los españoles somos, todo lo que hemos sido a lo largo de los siglos, se compendia en ese Crucificado; y el día en que ese Crucificado finalmente sea expulsado de las escuelas, España volverá al «cantonalismo de los reyes de taifas», como nos auguró Menéndez Pelayo. Volveremos a ser «muchedumbre de gentes colecticias», desencuadernadas, arrancadas de la raíz que les presta sustento, dispuestas a convertirse en fácil presa para los apóstoles de la desesperación. Y es que los apóstoles de la desesperación saben que sólo ese Crucificado encarna una cosmovisión y una antropología que dan una respuesta cargada de sentido a los grandes anhelos humanos; saben que, si ese Crucificado siguiera colgado de las paredes de las escuelas, no sólo volaría un sistema injusto por naturaleza sino que podría dar el sustrato sano y firme para una sociedad renovada. Podría dar, nada más y nada menos, esperanza a quienes hoy están desesperados, a quienes desde la infancia son condenados a la crucifixión.
www.juanmanueldeprada.com

LOS OBISPOS AMERICANOS EXIGEN A OBAMA EL RESPETO A LA VIDA

No habrá concesiones ante todo lo que suponga favorecer el aborto
Los obispos católicos de EEUU envían un claro mensaje pro vida a Obama
Reunida por primera vez tras la victoria de Obama, la Conferencia Episcopal de EE.UU. ha enviado una clara señal a la Administración del presidente electo: la Iglesia católica ofrece su colaboración para todo lo que suponga avanzar en la justicia social, pero hace de la defensa de la vida una prioridad y muestra su unidad para luchar contra todo lo que suponga favorecer el aborto.
comentar reenviar imprimir
Redacción Mundo - 22-11-08

El aborto sigue siendo una asignatura pendiente en EEUU
En particular, los obispos están preocupados por la posible adopción de una propuesta de ley, la Freedom of Choice Act (FOCA), que quitaría todas las restricciones al aborto en las leyes estatales y de federales, y que prohibiría cualquier “interferencia” en el aborto a petición. Obama no estaba entre los promotores de la propuesta en el Senado en 2004, pero en un discurso en 2007 al Planned Parenthood Action Fund dijo que firmar la ley sería “una de las primeras cosas que haría como presidente”.
Al finalizar la reunión anual de los obispos del 10 al 13 de noviembre en Baltimore, el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Francis George de Chicago, publicó una declaración oficial que hace especial énfasis en la línea pro vida.
“Los obispos de la Iglesia católica en los Estados Unidos reconocen este momento de transición histórica y esperan con interés trabajar con el presidente electo Obama y los miembros de nuevo Congreso por el bien común de todos”, aseguró el cardenal. En esta oferta de colaboración destaca algunos puntos: justicia social, leyes sobre inmigración, mejora de la educación y de la sanidad para todos, defensa de la libertad religiosa y de la paz.
Pero enseguida la declaración se centra en la cuestión de la defensa de la vida del no nacido, frente a las nuevas amenazas que implica la FOCA, pues daría paso a una legislación más radical que la que supuso la decisión del Tribunal Supremo en 1973.
Esta propuesta “privaría al pueblo americano de los cincuenta estados de la libertad que ahora tiene de establecer modestas restricciones y regulaciones de la industria del aborto”. Regulaciones como la notificación parental en abortos de menores, la prohibición del aborto por decapitación, la protección del feto nacido vivo tras un aborto, la información a la mujer sobre las consecuencias del aborto, serían suprimidas. Las clínicas abortistas quedarían sin ninguna regulación. La enmienda Hyde que restringe la financiación federal de abortos desaparecería. En suma, “FOCA tendría consecuencias letales para la vida humana prenatal”.
También “tendría efectos destructivos sobre la libertad de conciencia de los médicos, enfermeras y personal sanitario cuyas convicciones personales no les permiten cooperar en la muerte de niños no nacidos. Y amenazaría las instituciones sanitarias católicas y de beneficencia”. Los obispos temen, en efecto, que los hospitales católicos se verían en la alternativa de ofrecer el aborto como un servicio más, o exponerse a reclamaciones judiciales o llegar a tener que cerrar sus puertas.
Los obispos muestran también su preocupación por “las mujeres cuya vida ha sido desvalorizada porque creían que no tenían más solución que abortar a su hijo”, con las consecuencias psicológicas y espirituales que luego se revelan en “el pesar y la depresión de muchas mujeres y hombres”.
Finalmente la declaración hace una interpretación de las recientes elecciones. “La reciente elección se decidió principalmente por la preocupación por la economía, por la pérdida de empleos y de viviendas y por la seguridad financiera de las familias, aquí y en mundo. Si la elección se malinterpretara ideológicamente como un referéndum sobre el aborto, la unidad deseada por el Presidente electo Obama y todos los americanos en este momento de crisis sería imposible de conseguir. (...) Una agresiva política pro-aborto, con leyes y decretos presidenciales alienarán permanentemente a decenas de millones de estadounidenses, y serán vistas por muchos como un ataque al libre ejercicio de su religión”.
Al comienzo de la campaña para las elecciones presidenciales, los obispos publicaron una declaración, “The Challenge of Forming Consciences for Faithful Citizenship” (cfr. Aceprensa 18/08), que daba importancia a la lucha contra el aborto y a otros temas de defensa de la vida, pero señalaba que los católicos no eran votantes de un solo tema. Según los sondeos a la salida de las urnas, el 54% de los votantes católicos apoyaron a Obama. Ahora la nueva declaración ha querido enviar a la nueva Administración el mensaje de que no habrá “tregua” en la cuestión del respeto a la vida, como dijo uno de los obispos.

Votar

sábado, 22 de noviembre de 2008

CONVERSION AL CRISTIANISMO DE UNA SOCIALISTA ESPAÑOLA

Empezó por la conversión de su hijo con los Hermanitos del Cordero
Mercedes Aroz conmueve con su testimonio en el Congreso de Católicos y Vida Pública
Mercedes Aroz dejó su escaño como senadora socialista en noviembre de 2007, anunciando su conversión al cristianismo. Pero no explicó cómo había sido esta conversión. Durante un año se negó a conceder entrevistas, diciendo que hablaría en el Congreso Católicos y Vida Pública. Pero, llegado el Congreso, tampoco se animó a aceptar entrevistas. Trajo su ponencia escrita y se limitó a leerla. Pero cuando un periodista usó el turno de preguntas para preguntarle por "la relación de su itinerario con la espiritualidad de los Hermanitos del Cordero y con Juan Pablo II", muy asombrada, la ex-senadora empezó a hablar.
Mercedes ArozPonencia en el Congreso Católicos y Vida Pública
(ReL/PJGR) "Me han preguntado por mi relación con los Hermanitos del Cordero, Juan Pablo II y mi conversión", empezó. "Tengo dos hijos. Toda la vida, en casa, los eduqué en los valores de la izquierda y del marxismo. Mi hijo menor, siendo estudiante, en una comuna, estaba en una situación delicada. Él conoció a los Hermanitos del Cordero y se convirtió al cristianismo."
Al llegar a este punto, la antigua marxista y cofundadora del PSC se emocionó, se le quebró la voz y casi llora. Los asistentes al Congreso de Católicos y Vida Pública le aplaudieron, también emocionados.
"Mi hijo ha sido... es difícil recordar esto ahora... ha sido un proceso de... ¡la Gracia de Dios!", dice. Los Hermanitos del Cordero son una orden de monjes y monjas mendicantes, pobres, jóvenes en su mayoría, que viven en los barrios más deprimidos de las grandes ciudades, vestidos con hábitos de color azul.
Mercedes Aroz recordó que "En verano del año 2000 fueron las Jornadas de la Juventud en Roma. Mi hijo estuvo allí; los Hermanitos del Cordero le ayudaron en su proceso, pero realmente él se convirtió de la mano de Juan Pablo II", especificó, refiriéndose al encuentro de dos millones de jóvenes con el Papa polaco en la explanada de Tor Vergata, la mayor reunión juvenil de la historia de Occidente.
"Ese verano leí un artículo de una periodista de izquierda, que ponía el foco en los encuentros de Roma, la afluencia de jóvenes. ¿Qué le pasaba a la izquierda, nuestros ideales dónde estaban, por qué no teníamos capacidad de convocatoria? Ese artículo me hizo reflexionar sobre mis ideales", dijo quien fuera miembro de la Liga Comunista Revolucionaria en su juventud.
"A finales de ese año recibí la llamada de Dios. ¡Bueno, Mercedes, ya está bien! ¡Yo no recordaba ni el Padrenuestro! Empezó ahí mi proceso. Me formé, básicamente, leyendo libros de Ratzinger", explicó, refiriéndose al entonces prefecto de la Doctrina de la Fe y actual Papa Benedicto XVI.
"En 2005 me encuentro el proyecto de ley para equiparar jurídicamente las uniones del mismo sexo con el matrimonio. Yo no sabía como argumentar en contra jurídicamente. Tomé entonces conciencia de la contradicción entre el proyecto socialista y el compromiso cristiano, que no es una ideología. Me pareció que no sólo debía votar en contra sino dar argumentos. Ahí fue el divorcio con el proyecto socialista", aseguró.
Más aún: "también voté después contra las leyes de manipulación genética. Y ya al final de mi etapa de senadora voté contra la ley de Memoria Histórica, no contra las familias que buscan a sus muertos, sino por su preámbulo de ideología discriminatoria, sin objetivos de reconciliación ni de verdadera memoria."
Preguntada por asistentes sobre si hay un proyecto laicista en el PSOE dijo: "Creo que el PSOE no tiene un proyecto laicista, pero están muy desorientados sobre qué es laicidad en una sociedad pluralista y democrática. Deberíamos debatir sobre la laicidad. Pero cuando se descalifica desde el poder político a los que nos oponemos al aborto y la eutanasia se impide el debate."
¿Y qué piensa de la corriente "Cristianos por el Socialismo"?, le preguntan.
"Durante la Transición eran personas que pensaban que el socialismo podía aportar algo en el tema de la defensa de la justicia social. Pero entonces, cuando yo era marxista, no veía como se podía ser también cristiano. Y ahora que soy cristiana, no veo como ser "cristiana por el socialismo". ¿No va primero el cristianismo? ¡Lo que hace falta es ser cristianos por el evangelio!", dice con convicción.
Un historial brillante en la política socialista
Mercedes Aroz fue en su juventud una marxista ortodoxa, militante de la Liga Comunista Revolucionaria. Se afilió al PSOE en 1976 y fue una de las fundadoras del PSC en 1978. Formó parte de la dirección política del PSC durante 18 años. Economista y asesora de UGT, fue diputada socialista de 1986 hasta el año 2000, cuando pasó al Senado. En 2004 se convirtió en la senadora más votada de la democracia, con 1,6 millones de votos en Barcelona (Pío García Escudero, del PP, la superaría en marzo de 2008 con 57.000 votos más en Madrid). Dejó el escaño en noviembre de 2007. La candidata socialista que la sustituyó en Barcelona, Maite Arqué, obtuvo en marzo 224.000 votos menos que ella.
Durante al menos 3 años escribió cartas en privado al presidente Rodríguez Zapatero pidiéndole moderación y reflexión en temas de vida y familia, sin ningún éxito. En junio de 2005, el senado votó contra el matrimonio homosexual: 136 a 119. Aroz y su compañero de bancada, Francisco Vázquez (laico carmelita, incombustible alcalde de La Coruña y hoy embajador en el Vaticano), se ausentaron para no votar a favor. Más aún, Aroz emitió un comunicado explicando que sus razones eran muy similares a las del líder socialista francés Lionel Jospin y la socialdemocracia europea: proteger a los niños, defender el matrimonio basado en la ley natural y ofrecer a los homosexuales otros pactos de convivencia. Fue una defensa valiente del matrimonio en boca de una mujer divorciada muchos años antes de experimentar la fe.
Al final, el matrimonio homosexual se aprobaría en el Congreso pese al voto en contra del Senado, el Consejo de Estado (dictamen 628/2004), la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, el Consejo General del Poder Judicial, 700.000 firmas de ciudadanos avaladas por la Junta Electoral Central y una manifestación de un millón de personas en Madrid el 18 de junio de 2005. Fue, sin duda alguna, la ley con menos consenso de la democracia española.
En noviembre de 2007, Mercedes Aroz hacía pública su conversión al cristianismo (que había empezado, en secreto, en el 2000) y en una nota daba las razones.
"Mi actual compromiso cristiano me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar", dijo.
"He querido hacer pública mi conversión para subrayar la convicción de la Iglesia Católica de que el cristianismo tiene mucho que decir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, porque hay algo más que la razón y la ciencia", decía su texto. "A través de la fe cristiana se alcanza a comprender plenamente la propia identidad como ser humano y el sentido de la vida", proseguía. Además pedía, en nombre de la libertad religiosa, "respeto y un reconocimiento positivo del hecho religioso, frente a un intento de imponer el laicismo".
Esa misma semana, en un programa de la BBC, el primer ministro inglés Tony Blair declaraba: "si hablas de tu fe religiosa, la gente te toma por un pirado". También a él le quedaban unos meses para anunciar su conversión al catolicismo. La diferencia es que Aroz ha luchado por defender la bioética católica basada en la ley natural, mientras que Blair aún no ha mostrado un catolicismo coherente en los temas de clonación, aborto ni matrimonio.
En la inmensa mayoría de países, Mercedes Aroz habría podido seguir siendo senadora socialista y defender la vida, el matrimonio y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. En España, después de años de intentar conciliar su fe y su cargo político, la radicalidad del particular socialismo español se lo ha hecho imposible.
Varios políticos socialistas salieron al paso expresando su respeto por la decisión y repitiendo un "mantra": que se puede ser socialista y católico. Pero, pese a años de discreción y silencio, Mercedes Aroz, con su ejemplo y coherencia, con su vida misma, pone en cuestión, por la vía de los hechos, que el cristianismo sea compatible con el proyecto abortista y anti-familia del socialismo español actual.
Publicado el 21 Noviembre 2008 - 11:54pm