lunes, 8 de junio de 2009

ALZAR LA VOZ



Hay mujeres valientes en occidente que afrontan las posiciones violentas contra la vida que se van traduciendo en leyes de exterminio de los más débiles.
Elisa Luque Alcaide
ForumLibertas.com

También mujeres valientes
En El sari rojo, Javier Moro[1], refleja con viveza la lucha mantenida por hombres y mujeres en la India, de religiones y razas diversas, a la campaña masiva de esterilización llevada a cabo bajo por el gobierno de Indira Gandhi, en los años de régimen de excepción. Fue un brutal atropello y la reacción costó lágrimas, sangre y vidas humanas.

Pensaba en ello al leer las conclusiones del libro "Mujer, dignidad y libertad", presentado en Roma, el 12 de mayo. Los autores de esta obra colectiva que han investigado sobre la dignidad de la mujer en el hoy internacional, sostienen que, "mientras en los países occidentales parece que las mujeres piden constantemente –y obtienen– ampliar la libertad de tomar distancias del papel biológico tradicional de madre, en otras culturas la contraposición a este modelo lleva en muchos casos a una rigidez nunca antes vista en el pasado".

Este diagnóstico es certero, pero no pleno. Hay mujeres valientes en occidente que afrontan las posiciones violentas contra la vida que se van traduciendo en leyes de exterminio de los más débiles, entre los débiles: los no nacidos que reclaman ver la luz, y los hombres y mujeres a los que se pretende negar los años de la ancianidad –sabios y dolorosos– que preparan a emprender la última gran aventura de la vida: la felicidad para siempre, prometida por el Dios que bajó a la tierra y se hizo hombre y nos habló con palabras y gestos de hombre.

"Las generaciones futuras juzgarán" Mujer valiente ha sido en USA Mary Ann Glendon que rechazó el premio de una conocida universidad católica de su país por disentir de la concesión de un reconocimiento similar al actual presidente Obama, defensor de medidas contrarias a la vida

Valiente también ha sido la catalana Mercedes Aroz, al darse de baja en el Partido Socialista que ella contribuyó a fundar y en el que ha militado 33 años con participación activa y cargos relevantes. Tomó esa decisión ante “la nueva regulación del aborto en España que impulsa el Gobierno, que supone su despenalización”[2].

Apunta Mercedes Aroz en diana al explicar su baja en el partido en carta dirigida a los dirigentes: “A la luz de los actuales conocimientos científicos, escribe, que nos dicen que desde la concepción existe un ser humano con su identidad genética propia que mantendrá toda su vida, el aborto atenta contra el ser humano en el primer estadio de su vida”. Despenalizarlo añade, “va en contra de los derechos humanos, el primero de los cuales es el derecho a la vida. El ser humano debe ser protegido jurídicamente con independencia de la fase en la que se encuentre, es una cuestión de ética y de civilización…Esta garantía es imprescindible para avanzar en el verdadero progreso humano. Las generaciones futuras nos juzgarán sobre esto”.

La mujer en su papel único
Hay muchas mujeres que caminan en la misma dirección. Benedicto XVI lo sabe bien y tiene gran confianza en su aportación. Recientemente afirmaba de la mujer: “El genio [que tiene] para movilizar y organizar, la dota de la habilidad y las motivaciones necesarias para desarrollar redes en continua expansión para el intercambio de experiencias y la generación de nuevas ideas”[3].

Es buen momento en nuestra sociedad occidental para moverse, dejando la pasividad que es del ayer, y tomar iniciativas concretas que redunden en un pleno reconocimiento de los derechos de la mujer: el de la maternidad vivida en plenitud humana, esto es, en libertad y ejercicio de amor y el de acceder a una educación de calidad, capaz de desarrollar sus aptitudes específicas.

Benedicto XVI espera mucho de la mujer. Reconoce la “notable influencia de las mujeres en la sociedad”. Tienen, afirma, una función primordial en “defender la dignidad de la vida mediante su compromiso en la educación y su participación en la vida política y civil. En efecto, al haber sido dotadas por el Creador con una "capacidad única de acogida del otro", las mujeres desempeñan un papel crucial en la promoción de los derechos humanos, porque sin su voz se vería debilitado el tejido social”.


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[1] Javier Moro, El sari rojo, Seix Barral. Barcelona 2008.
[2] Entrevista a Mercedes Aroz (ForumLibertas.com/Zenit.org
(25/05/2009).
[3] Benedicto XVI: El papel de la mujer en la promoción de los derechos humanos, Mensaje a una conferencia internacional sobre el tema "Vida, familia y desarrollo: el papel de la mujer en la promoción de los derechos humanos", celebrada en Roma del 20 al 21 de marzo de 2009 (ZENIT.org. 24.05.09).

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