domingo, 14 de junio de 2009

LA NATALIDAD EN ESPAÑA




Sueldos insuficientes, viviendas de 35 metros cuadrados, cambios en las tipologías familiares y las insuficientes ayudas sociales hacen que tengamos una de las natalidades más bajas de Europa


La baja natalidad en España está abocando al país a una crisis a medio y corto plazo. La alarmante expectativa del sistema de pensiones, la pérdida de población activa y la crisis del sistema del bienestar están evidenciando el fin de un ciclo que pone en peligro la sociedad moderna tal y como la conocemos en nuestro país.

Atrás queda el baby boom de las décadas de los 70 y 80, estamos ante un pinchazo demográfico y una carencia de población activa que ni siquiera las olas inmigratorias van a suplir.

¿Por qué España tiene una gran crisis de natalidad?

Una de las razones por las que la población española se está envejeciendo es debido a la tendencia de que las mujeres tengan el primer hijo más tarde. En la edad en la que en España tienen el primer hijo, por ejemplo, en Suecia ya tienen el segundo.

Una información del diario catalán La Vanguardia sobre Cataluña y extrapolable al resto del territorio afirma que una encuesta del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) refleja el retraso en la maternidad. Según el estudio casi la mitad de las mujeres catalanas de entre 30 y 34 años –el 46,2%- no han tenido ningún hijo. Ese porcentaje, aunque se reduce, sigue siendo muy elevado en el grupo de mujeres de entre 35 y 39 años con el 28,7%.

Los porqués de la crisis de la natalidad en España

Según aducen los autores de la Encuesta Demográfica 2007 del Idescat, “una parte de estas mujeres acabarán teniendo descendencia, pero el retraso continuado de la decisión de tener hijos se puede traducir en una proporción muy elevada de infecundidad involuntaria en estas generaciones nacidas en los años setenta”.

En la actualidad, la media de hijos que tienen las mujeres mayores de 15 años –la edad fértil de la mujer occidental se sitúa entre los 15 y los 45 años- se sitúa en 1,42 hijos, pero hay que tener en cuenta que a medida que estas mismas generaciones crezcan esa media se reducirá considerablemente. Esto se desprende de que para las mujeres que en la actualidad tienen entre 70 y 79 años la media de hijos fue de 2,40 mientras que para las que en la actualidad tienen entre 30 y 39 años es de 0,87.

La encuesta se realizó con una muestra de 10.582 hogares catalanes.

Cambios de tipología en las familias

Otro factor del diagnóstico crítico de la demografía española es el retraso del matrimonio. Los cambios de la tipología en las familias y en la familia conocida como tradicional condicionan el retraso de la maternidad y el hecho de que las parejas tengan menos hijos.

La Encuesta Demográfica de 2007 revela que ha crecido el número de las parejas de hecho que tradicionalmente han tenido menos hijos y se sitúan en el 15,6% del total de uniones. Mientras las familias reconstruidas ya suman el 6,2%, el 39,2% total de las familias son matrimonios o parejas con hijos. Por el contrario, un 28% no tienen hijos, otros 19,5% son hogares unipersonales y un 8,7% son núcleos monoparentales –con un solo padre o madre-.

El acceso a la vivienda

La dificultad para acceder a una vivienda tampoco facilita que los jóvenes realicen uniones tempranas. Los famosos pisos de 35 metros cuadrados del Gobierno socialista no ayuda a fomentar la familia, sobre todo teniendo en cuenta que estos pisos son a los que puede acceder un joven mileurista con un salario medio de 1.200 euros. El fomento de un mercado de alquiler adecuado necesario para el acceso a una vivienda óptima, sólo se podría conseguir a través de un cambio de mentalidad difícil de prever.

La situación de precariedad laboral que se encuentran los jóvenes al acceder al mercado de trabajo, los contratos eventuales y los salarios insuficientes constituyen un caldo de inestabilidad que condiciona al grueso de la población.

En este sentido, el hecho de que la mujer haya accedido al mercado de trabajo sin que paralelamente se hayan desarrollado políticas sociales adecuadas para el desarrollo y la estabilización de la nueva realidad a la que se enfrenta la familia no hacen más que sesgar el número de nacimientos. No hay un acceso adecuado a las guarderías, los permisos de maternidad y paternidad son insuficientes y la posibilidad de atenerse a jornadas partidas con las mismas condiciones laborales son inexistentes.

La nueva Ley del aborto, la liberalización sin necesidad de receta médica del uso de la píldora del día después y las políticas contrarias a la vida del actual ejecutivo nada tienen que ver con una planificación demográfica responsable de nuestro país.
Juan Francisco Jimenez Jacinto
Forum Libertas

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